Comercio exterior:
oportunidades y amenazas
No es fácil romper con 38 meses de inercia. Pero
están dadas las condiciones para revertirla.
El proceso de globalización económica y el
crecimiento exponencial de los movimientos de capitales están
cambiando aceleradamente el escenario internacional en todos los
países, y por ende directamente en la economía local de los mismos.
Como resultado inmediato de este proceso, se percibe una clara
tendencia de empresas multinacionales a radicarse selectivamente en
algunos de los países llamados "emergentes", fundamentalmente aunque
no exclusivamente, atraídas por beneficios fiscales, subsidios
directos o indirectos y otros mecanismos de facilitación de
inversiones. Este direccionamiento en la relocalización de las
Inversiones Extranjeras Directas (IED) (1), para el caso de nuestro
bloque comercial del Mercosur, su beneficio principal es para el
socio mayor Brasil.
Este cambio en el escenario mundial para la atracción
de inversiones sumado a una difícil situación por la que atraviesa
la Argentina, sumergida en 38 meses de recesión económica, hace
imperiosa la necesidad de potenciar su comercio exterior, en pos de
incrementar nuestra oferta exportable de productos y servicios
transables en el comercio internacional, generando divisas genuinas
al país.
En la actualidad, este camino de doble vía
(exportaciones e importaciones), si analizáramos la primera vía,
observamos que la Argentina se encuentra sin herramientas
alcanzables por parte de una inmensa cantidad de Pymes del espectro
productivo, con un discurso y una política de los organismos
públicos de incentivos a las exportaciones que tienen 10 años de
antigüedad, que solamente sirve para mandar a un empresario al
exterior, ilusionarlo, traerlo de vuelta y luego frustrarlo, cuando
ve éste, que puede exportar y la organización nacional no se lo
permite después. (Ej.: devolución a término del IVA para
exportación, Aduanas con burocracia, etc.).
Dumping y subsidios
Si analizamos la segunda vía, nos encontramos bajo
los efectos de las prácticas desleales del comercio internacional
(dumping y subsidios), de productos que ingresan al país a precios
distorsivos, dañando al sector productivo nacional, y afectando
pues, las condiciones de competitividad de las empresas
nacionales.
Por tanto, si el gobierno quiere revertir esta
situación de crisis económica, tendrá que favorecer al sector
productivo, actuando sobre dos vectores; por un lado, deberá
profundizar su poder de policía en el comercio interior, acompañado
de un sistema tributario de "bajos impuestos" de carácter permanente
(2), que favorezca las actividades de producción y adecuación de
tecnologías.
En lo que respecta al segundo vector, el del comercio
exterior, deberá generar políticas que tiendan a aumentar las
exportaciones de productos no tradicionales, promoviendo la
producción nacional en distintos mercados y nichos diversificados
del comercio internacional, basados pues, en un aumento de la
competitividad de los sectores de bienes transables, implementando
nuevos instrumentos financieros y de securitización cumplibles por
parte de la actividad exportadora, diseñando distintas alianzas
estratégicas con las entidades financieras (Ej.: Banco Nación,
Bancos provinciales, etc.).
Todo esto deberá estar acompañado en el marco de un
fortalecimiento institucional de los organismos especializados
(ejemplo: Fundación Export Ar, Dirección General de Promoción del
Comercio Exterior dependiente de Cancillería, etc.), dotándola de un
aumento sustancial en su partida presupuestaria, con personal
altamente profesionalizado en distintas áreas, como así también la
provisión de los distintos instrumentos para la gestión de
mercadeo.
Este conjunto de medidas, no las únicas pero sí quizás
algunas de las más importantes, serán el disparador del crecimiento
de nuestras exportaciones en el corto plazo, para así poder revertir
la tendencia negativa de la actual crisis económica.
Los defectos de la globalización
Los beneficios que ha brindado la globalización
para América latina, con el aumento de la inversión extranjera y de
las exportaciones, han tenido como contrapartida fuertes asimetrías
macroeconómicas, tecnológicas y sociales, coincidieron la Comisión
Económica para América Latina (Cepal) y el Banco Mundial.
En Santiago de Chile, y en una rueda de prensa
conjunta, el secretario ejecutivo de la Cepal, el colombiano José
Antonio Ocampo, y el vicepresidente para América latina y el Caribe
del Banco Mundial, David de Ferranti, abordaron los efectos de la
globalización en el crecimiento de la región.
En el marco del "Seminario sobre Globalización
Cepal-Banco Mundial", que finalizó ayer, ambos coincidieron en
señalar que la actual fase de globalización ha brindado grandes
oportunidades a los países en desarrollo.
"Eso se ha reflejado en que en la década de los
noventa América latina tuvo la mayor entrada de capitales y el mayor
crecimiento exportador de su historia", precisó Ocampo.
En contraste, advirtió, en los últimos años ha
aumentado la informalidad laboral, no se han resuelto los problemas
sociales y el crecimiento económico ha sido "mediocre".
A su juicio esto se debe, en parte, a la "extrema"
volatilidad de gran parte de los capitales que han llegado a la
región y al "desencadenamiento" entre inversión, exportaciones y
crecimiento económico.
Empresas competitivas
"Cada día observamos unos vínculos más débiles
entre inversión extranjera directa, las exportaciones -que son los
motores de la globalización- y el crecimiento económico de los
países", puntualizó.
"Ello hace que tengamos en América latina empresas
súper competitivas internacionalmente y, al mismo tiempo, una
creciente informalidad laboral. Esa es la paradoja del desarrollo
latinoamericano de hoy", aseveró el alto funcionario.
La alta competitividad y el lento crecimiento, a
juicio de la Cepal, han aumentado la debilidad de mercado laboral de
la región marcado por el "desempleo abierto, el aumento de la
informalidad y la reducción de la protección social", aseguró
Ocampo.
A su juicio, a la luz de estas asimetrías se requiere
"una reforma mucho más integral con esfuerzos nacionales, regionales
y globales" para que realmente se pueda cumplir "el objetivo de que
la globalización sirva como el instrumento más efectivo de la lucha
contra la pobreza".
Al respecto, David de Ferranti afirmó que el gran
desafío de la globalización es "cómo podemos aprovecharla y
redirigirla para combatir la pobreza", que afecta a un tercio de los
latinoamericanos, esto es 170 millones de personas que viven con
menos de dos dólares al día, indicó.
Pobreza
El vicepresidente regional del Banco Mundial dijo
que el combate a la pobreza debe abarcar aspectos económicos,
sociales, políticos, institucionales, culturales y del medio
ambiente.
También abogó por que "los países ricos abran sus
puertas y su comercio" y por un incremento de la cooperación
internacional.
"La liberalización total del comercio de bienes y la
eliminación de los subsidios podrían agregar 1,5 mil millones de
dólares a los ingresos de los países en desarrollo en los diez años
siguientes", afirmó el funcionario del Banco Mundial.
La política que no fue
El economista Raúl Cuello afirmó que la aplicación
de retenciones a las exportaciones "es un golpe violento a la
pretensión de encontrar una salida a la crisis", y criticó duramente
al presidente Eduardo Duhalde, quien prometió que no iban a
reimplantar los derechos a las ventas externas.
"Estamos en presencia de uno de los más grandes
impuestazos de la historia argentina", indicó Cuello, quien remarcó
que "hubo una promesa del presidente que dijo no iba a haber
retenciones".
En consecuencia, sostuvo que "la palabra del
presidente está absolutamente devaluada", y advirtió que "la
Argentina está en el medio de un default, con un sistema financiero
quebrado totalmente, con confiscación y estafa por parte del Estado
a los ahorristas".
El analista puntualizó que "Argentina es un país que
indudablemente carece de acceso al mercado mundial de capitales", y
subrayó que "la única forma que tiene de solucionar sus estrecheces
es a través de una agresiva política exportadora".
Además, destacó que a partir de la promesa del
presidente de aplicar retenciones, "el productor se acomodó a reglas
de juego que supuestamente no serán alteradas".
También remarcó que "todo productor necesita en su
cadena de producción bienes importados", por lo que se lamentó
porque con las retenciones "se frena el proceso de desarrollo
tecnológico del país".
"Todo esto sucede en un contexto donde no existe
crédito, hay un absoluto corte en la cadena de pago, una gran
presión impositiva y un panorama incierto en materia cambiaria",
alertó Cuello.
U$S 2.000 millones menos
Las empresas exportadoras advirtieron que las
ventas al exterior este año bajarán unos 2.000 millones de dólares,
por lo cual rechazaron la aplicación de retenciones que anunció el
gobierno.
"Se estima que las exportaciones caerán este año más
de 2.000 mil millones de dólares en el 2002, y lo peor de todo es
que el gobierno de un día para otro obliga a pagar los derechos de
exportación en el momento de vender, o sea mucho antes de cobrar su
exportación, con lo cual agrava los serios problemas de iliquidez
del sector", afirmó en una nota el titular de la Cámara de
Exportadores de la República Argentina (Cera), Enrique Mantilla.
El directivo señaló que "la política de poner
retenciones a las exportaciones es un reconocimiento de la
insuficiencia de una negociación adecuada del Presupuesto Nacional y
del acuerdo de coparticipación negociado con las provincias, que no
han servido para establecer un ancla fiscal al nuevo modelo
promovido por el presidente Eduardo Duhalde, por lo cual se ha
recurrido a la política del parche".
"De alguna manera, esta medida afecta la comprensión
de la política comercial exterior, pues nos autocancelamos las
reducciones de aranceles que negociamos con otros países y nos
traerá problemas con nuestros socios comerciales, a la luz de las
disciplinas de la Organización Mundial del Comercio (OMC)", sostuvo
Mantilla.
El titular de Cera agregó que "el anuncio de que los
derechos de exportación serán transitorios y que no serán aumentados
en el futuro tiene el mismo valor que la afirmación del gobierno,
que no iba a establecer derechos a la exportación".
Reclamo
En otro orden, Mantilla reiteró su reclamo al
gobierno para que prevalezca la sensatez y no exija el pago
anticipado de los derechos de exportación, sino que espere el
ingreso de divisas.
"Espero que prevalezca la sensatez al menos respecto
de que se modifique la actual obligación de pago anticipado del
tributo, que en todo caso no debería exigirse hasta que el
exportador pueda ingresar las divisas", indicó.
El directivo admitió que "es destacable la actitud de
la Dirección General de Aduanas (DGA), que apunta a mitigar el
impacto de la forma de pago normada para el derecho de exportación;
esta medida coyuntural no soluciona el problema de fondo".
"Esperamos que el gobierno recapacite, y de forma
urgente rectifique la obligatoriedad de pagar los derechos de
exportación antes de cobrar las mismas", concluyó el titular de la
Cámara de Exportadores.
Carnes: ya volvemos
El gobierno mexicano adoptará el mismo criterio
sanitario que siga Estados Unidos para permitir el ingreso de carne
bovina argentina a su mercado, en el marco del Tratado de Libre
Comercio que integran junto a Canadá.
El anuncio de México, que importa 100.000 toneladas
anuales de carnes frescas, se suma a las gestiones que desde la
Secretaría se vienen realizando para la reapertura del mercado de
Estados Unidos, luego que en febrero de este año se retomaran las
exportaciones hacia la Unión Europea.
El presidente del Senasa, Bernardo Cané, se reunió la
semana pasada con autoridades de EE.UU. con el objetivo de iniciar
el proceso para restablecer las exportaciones de carnes frescas
argentinas a ese país.
Posteriormente, se iniciaron conversaciones con
Canadá. Allí, Cané solicitó similar tratamiento, acordándose que
ambos países trabajarán en conjunto para la reautorización del envío
de carne argentina.
Durante el 2000, Canadá se transformó en un cliente
importante de carne argentina, al comprar alrededor de 40.000
toneladas anuales.
Pero para poder concretar estos proyectos, el Senasa
debe comenzar en forma urgente un análisis de riesgo que proporcione
las garantías exigidas para restablecer las
exportaciones.
Antecedentes
Nuestro país accedió al mercado de carnes frescas
de EE.UU. en 1997, cuando obtuvo el status de país libre de aftosa
con vacunación. Pero recién en 1999 se pudo cumplir con el tonelaje
otorgado, y hasta se exportaron carnes frescas más allá del cupo,
alcanzando este mercado un fuerte atractivo para las empresas
exportadoras.
A la posibilidad de exportar carnes frescas a EE.UU.
se sumó el ingreso de estos productos en el mercado canadiense.
Por estas exportaciones, Argentina recibió de ambos
países un total de 155 millones de dólares en 1999 y 135 millones al
año siguiente, con una participación en dólares FOB del 22 por
ciento.
Los países del Nafta (Tratado de Libre Comercio de
América del Norte) producen el 27 por ciento del total de carnes
vacunas y consumen el 32 por ciento del total mundial.
La carne argentina tiene muy buena aceptación en los
mercados de Estados Unidos, Canadá y México. Además, se alcanzaron
buenos precios en los cortes enfriados y congelados, al tiempo que
se favorecía al negocio de la integración de la res, al vender un
espectro más amplio de productos vacunos, a diferencia del mercado
europeo (Télam).
Cristian Desideri (Analista-Coordinador del Foro
de Reflexión-Grupo Económico Productivo de la provincia de Santa
Fe)